martes, octubre 18, 2016

Passion

passion, brian de palma, Rachel McAdams, Noomi Rapace, Paul Anderson

Si en la anterior entrada daba buena cuenta de un estrellado como John Landis, hoy tenemos a otro que se estampó y no volvió a levantar cabeza: Brian De Palma.

Si bien es cierto que quizá este sea un caso más sangrante, pues, a fin de cuentas, Landis era un director puramente palomitero, de los del entretenimiento puro y duro. Mientras que De Palma ha tenido siempre un rollete de auteur (aunque siempre combinado con cierto éxito de público, que no de crítica), más allá de su obsesión con Hitchcock, lo que su ocaso es más doloroso. Aunque, todo hay que decirlo, su estrella brilló durante más tiempo, desde sus primeros éxitos con Carrie (Carrie, 1976), Vestida para matar (Dressed to kill, 1980) hasta producciones mastodónticas, blockbusters puros y duros como Los intocables de Elliot Nes (The untouchables, 1987) o Misión imposible (Mission: impossible, 1996) pero que tenían un no sé qué que las desmarcaban de cualquier producto tan palomitero como vacío. A eso hay que añadirle películas con auténtico culto como El fantasma del Paraíso (Phantom of Paradise, 1974) o El precio del poder (Scarface, 1983). Aunque tampoco hay que dejar de lado fracasos en taquilla muy gordos: Corazones de hierro (Casualties of War, 1989), La hoguera de las vanidades (The Bonfire of the Vanities, 1990), entre otros.

passion, brian de palma, Rachel McAdams, Noomi Rapace, Paul Anderson

Pero aunque pudo lidiar con los 90, fue entrar en los 2000 y establecerse en Francia y renquear de mala manera. Femme Fatale (Femme Fatale, 2002) fue un fracaso estrepitoso y La Dalia Negra (The Black Dahlia, 2006) apenas cubrió costes. El tiempo entre películas se va espaciando cada vez más y ya parece que De Palma está totalmente perdido para producciones de gran empaque. Redacted (Redacted, 2007) sirvió para que la crítica le tirara flores, pero el público pasó bastante de ella.
Y ya tenemos que irnos hasta 2012 para toparnos con su, hasta la fecha, último film, Passion (Passion, 2012), remake del film francés Crime d'amour (2010). Aunque debería decir 2016, pues aquí nunca tuvo ningún tipo de estreno hasta que este año Movistar+ la programó... para nuestra desgracia.


passion, brian de palma, Rachel McAdams, Noomi Rapace, Paul Anderson

La historia gira en torno a una mujer que se dedica al tema publicitario, creando la nueva campaña de un teléfono móvil. El fabricante queda encantado con lo que le presentan, pero la jefa de la publicitaria se adjudica la autoría, lo que hace que estas dos pasen de tener una relación casi lésbica a cierto odio.

Esto, básicamente, sería la primer ahora. Todo en la línea de guerra internas en multinacionales entre ejecutivos, pero sin gracia, con pocos personajes y todo con un aspecto muy aséptico. En definitiva, el sopor absoluto.

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A partir de ahí parece (PARECE) que la cosa da un vuelco con un asesinato muy giallo (eso sí, chorretón de sangre totalmente digital) que, todo hay que decirlo, mola (más que nada porque hasta ese momento nuestras neuronas estaban siendo exterminadas por el aburrimiento), pero nada, era un espejismo. Y ya como apunte decir que al director le preguntaron sobre este género tan italiano y decía no haber visto demasiado, que el que le hablaba mucho sobre él era Scorsese, que le hizo ver algunos films.

Al final nos meten en un embrollo de sueños dentro de sueños cual muñeca matrioska que nos deja con la misma cara que se le queda al que le ventilan 50 euros ante un trilero. Todo con el rollete lésbico de Mulholland drive (
Mulholland drive, 2001).

Hay plano secuencia, pantalla partida, un asesino, pistas falsas... pero esto no es el De Palma que lo petaba en los 70/80. Aquí es una especie de copia mala, con tufo a telefilm alemán de esos que tanto gusta a los programadores de Antena 3 y TVE, un ejercicio para autohomenajearse y mirarse el ombligo, que te acaban dejando con la sensación que se han reído en tu cara mientras has perdido 100 minutos de tu vida.