jueves, mayo 29, 2014

Tú asesina, que nosotras limpiamos la sangre

Tú asesina que nosotras limpiamos la sangre, Curdled, Tarantino, Reb Braddock, William Baldwin

Pulp Fiction convirtió a Tarantino en el máximo gurú del cine "independiente". Incluso, a día de hoy, cualquier cosa que diga es casi Palabra del Señor. Ahí está Big Bad Wolves como ejemplo o El hombre de los puños de hierro, Hostel o Mi nombre es Modesty. Cualquier piropo que haga de una película es bueno para reproducirlo en el cartel correspondiente.

martes, mayo 27, 2014

Creepshow 2

Creepshow 2, Michael Gornick, George A. Romero, Stephen King

No cabe duda que Creepshow fue unos de los puntos álgidos del cine de terror y de los films de antologías en particular. Fue una película de modesto presupuesto pero que funcionó muy bien en taquilla y tuvo muy buena prensa. Es por eso que sorprende que tardaran 5 años en estrenar la secuela. Posiblemente tuvieran por ahí líos de derechos, porque los primeros 80 fueron especialistas en explotar al máximo secuelas de films del género.

En la producción volvíamos a tener a la Laurel (que se habían montado Richard Rubenstein y George A. Romero una década atrás, aunque éste último ya no estaba en la compañía a mediados de los 80) pero además estaba por ahí la New World Pictures (cuando Roger Corman ya se la había sacado de encima).
Y a partir de ahí muy pocas caras del primer Creepshow repetirían. Romero se limitaba al guión, adaptando 3 historias de Stephen King que, salvo La balsa, que apareció en Skeleton crew / Dos historias para no dormir, estaban creadas especialmente para el film.
En la dirección Michael Gornick, que con Crepshow 2 haría su única incursión en esas tareas, ya que siempre había estado haciendo tareas como director de fotografía en varias películas del propio Romero (Zombi, El día de los muertos, o la misma Creepshow).

Creepshow 2, Michael Gornick, George A. Romero, Stephen King

Tenemos a Billy que, si nadie dice lo contrario, es el niño de la primera parte, aunque aquí ya no está interpretado por el hijo de Stephen King. El chaval se va a la oficina de correos a recoger un paquete y por el camino se encuentra a los gamberros del barrio que quieren darle una tunda. Entre medio el personaje de Creep (para nosotros el tío Creepy) nos explicará tres historias macabras:
El viejo jefe Cabeza de Madera, donde un matrimonio que regenta una tienda en un poblacho de mala muerte son asesinados en un robo y una vieja estatua de madera cobrará vida para vengarles.
La balsa. Un grupo de chavales van a pasar el día a un apartado y solitario lago que está habitado por una extraña mancha flotante.
El autoestopista. Una mujer, que vuelve a su casa después de pasar la noche con su amante, atropella a una persona y se da a la fuga. A partir de ahí será perseguida por el cadáver del autoestopista.

A estas tres historias habría que considerar que la historia que va hilando a las otras, la de Billy perseguido por los matones, sería una cuarta. Ésta es la que más me gusta, porque la gracia es que transcurre totalmente en animación, lo que en la época, donde casi no existía la animación para adultos, me cayó en gracia.

Creepshow 2, Michael Gornick, George A. Romero, Stephen King

La balsa es, seguramente, la más recordada por todos. Lo que comienza con un grupo de porreros que se adentran a un pantano no hace otra cosa que remitirnos a esos inicios de los Viernes 13 y demás slashers de la época. Además que teníamos la inevitable escena sexual que siempre ha de haber en los slasher y eso le añade puntos. Pero lo que se lleva la palma es la inquietud que nos transmite la mancha. Y encima un buen final. Originalmente estaba planeada su adaptación para el primer Creepshow, pero la cosa se les alargaba demasiado y la dejaron fuera hasta que la repescaron en esta secuela.

En cambio de El viejo jefe Cabeza de Madera la cosa es bastante peor. La clásica historia de EC Comics de venganza de ultratumba huele bastante y el muñeco de madera, mitad animatrónic, mitad mimo disfrazado, tiene tan poca personalidad que nos dejará frío.
Y El autoestopista no da para mucho más en una historia mil veces vista, en lo único destacable es la pequeña aparición del propio Stephen King.

Creepshow 2, Michael Gornick, George A. Romero, Stephen King
 
Al final Creepshow 2 quedó muy descompensada, con algunas historias que se hacen largas. Mejor hubiera sido acortarlas e incorporar alguna otra historia. Cosa ésta que era lo previsto con la adaptación de El gato del infierno, pero el presupuesto no era demasiado y se quedó fuera. Años después esta historia acabó en otro film de historietas, El gato infernal, de la que Tom Savini dijo que era la tercera parte espiritual de Creepshow.

También se nota a faltar todos aquellos juegos de luces tan de cómic del film original, cosa extraña porque, precisamente, el directro de fotografía de aquella era el propio Michael Gornick. En cambio, la música, pese a que ya no estaba John Harrison, sigue siendo inquietante.
¿Los efectos? Obra de Greg Nicotero con ayuda de Tom Savini (que también interpretaba al Creep), aunque, la verdad, es que no hay demasiados.

Probablemente lo peor para el film es que es secuela de una obra maestra del terror y eso es un lastre difícil de superar. Pero si la vemos como una película independiente sabremos sacarle muchas cosas.
Casi dos décadas después apareció un Creepshow 3 totalmente deleznable, del que ya no tiene nada que ver con el original. Para subsanar este error/horror están planeando un remake desde hace años. Veremos como acaba.

jueves, mayo 22, 2014

El abismo negro

El abismo negro, The black hole, Disenye, Robert Forster, Gary Nelson, Anthony Perkins

Por alguna razón existe el pensamiento que Star Wars motivó el resurgimiento de las aventuras espaciales/space opera, cosa que no es real, ya que el género siempre estuvo ahí. Terror en el espacio, Planeta prohibido, 2001, Flesh Gordon, Naves misteriosas... fueron films que aterrizaron antes de 1977.
Otra cosa es que George Lucas mostró a los estudios que si se invertía los suficiente y se ponía a disposición de la película las últimas técnicas en efectos especiales, un género que (casi) siempre había vivido en la modesta serie B (en el mejor de los casos) pasaba a convertirse en una gran producción que podía mover a las masas hacia las butacas y amasar millones.

El abismo negro, The black hole, Disenye, Robert Forster, Gary Nelson, Anthony Perkins

Y la prueba es que, pese a las inevitables bazofias llegadas desde Italia o la factoría Corman, tuvimos grandes producciones como la adaptación de Star Trek, el Flash Gordon de De Laurentiis, Alien o hasta una serie de televisión como Galactica.
Otro gran estudio que creyó en hacer una science fiction por todo lo grande fue Disney, en el período más oscuro de su historia. Período donde se inició una lenta travesía hacia los nuevos tiempos, donde convivieron las viejas figuras, que no hacían más que preguntarse qué haría el mismísimo Walt Disney en esos caóticos momentos, y las nuevas generaciones que entraban, deseando cambiar el rumbo del estudio con sus nuevas ideas.
Pero como he dicho, el relevo generacional no se hizo de la noche a la mañana, y todo ese conglomerado de ideas antiguas y modernas nos brindó películas como La carnaval de las tinieblas, Oz, un mundo fantástico, Tron, Taron y el caldero mágico o Los ojos del bosque. Films que, aunque fallidos, aportaban extrañeza y traumas a partes iguales. Siempre se ha dicho que combinaban momentos infantiles con otros mucho más adultos. Quizá no fuesen tan tan adultos, pero al estar enmarcados en una producción Disney el contraste se hacía excesivo, y la sensación que algo estaba cambiando en la compañía de Mickey Mouse era patente.

El abismo negro, The black hole, Disenye, Robert Forster, Gary Nelson, Anthony Perkins

Una de las primeras (si no la primera) películas que comenzó a introducir a la compañía en un terreno más oscuro de lo acostumbrado fue El abismo negro, o en su versión original The black hole (El agujero negro). A principios de los 70 un par de guionistas de serie B y teleseries llamados Bob Barbash y Richard Landau se presentaban en la compañía con un guión bajo el brazo titulado Space station-one, en el cual no había el elemento del agujero negro, pero que aparecería en la siguiente re-escritura. Con lo que el proyecto comenzó a entrar en esa espiral donde los mandamases de la compañía nunca estaban contentos y pedían más y más escrituras. Se contrataron a más guionistas, el guión cambió el título varias veces, pasando a llamarse Probe One, Space Station One hasta el definitivo The black hole, incluso se contrató a John Hugh, que en la época estaba en nómina en Disney dirigiendo La montaña embrujada y secuela y que, años después, firmaría Los ojos del bosque, para dirigir la película, pero los 4 años que duró el periplo de nuevas escrituras hizo que éste acabara desertando para irse a dirigir Objetivo: Patton.
Finalmente sería otro interino el que se haría cargo de llevar a buen rumbo la producción, Gary Nelson, que ya había dirigido para la compañía Un viernes loco con una jovencísima Jodie Foster, y que, años después, realizaría para la Cannon Allan Quatermain y la ciudad perdida del oro, secuela de Las minas del rey Salomón.

El abismo negro, The black hole, Disenye, Robert Forster, Gary Nelson, Anthony Perkins

Ya, por fin, en otoño de 1978, se iniciaba el rodaje del film después de haberse gastado casi 4 milllones de dolares sin haber rodado un solo fotograma. Y no sin antes picar a la puerta de la Industrial, Light and Magic para alquilar los equipos con los que se rodó Star Wars y, ante los altos precios que pedían, buscarse otras alternativas.

Como buena historia de ciencia ficción tenemos a la nave de rigor, llamada Palomino (sic), que regresa a la Tierra pero se topa con un agujero negro y, junto a éste, una nave que desapareció décadas atrás, de la que, casualmente, formaba parte el padre de la doctora de la Palomino, con lo que está claro que irán a investigar que ha sucedido en la nave.

El abismo negro, The black hole, Disenye, Robert Forster, Gary Nelson, Anthony Perkins

Multitud de referencias a Star Wars con los personajes que pululan por la nave, desde el dúo Robert Forster y Joseph Bottoms, que parecen unos trasuntos de Han Solo y Luke Skywalker (sensación reforzada por tener los mismos dobladores), hasta el robot V.I.N.C.E.N.T., mezcla de C3PO Y R2-D2. Además de tufillos a 20.000 leguas de viaje submarino o 2001. Todo ello en una película muy adulta para venir de donde viene, con personajes oscuros y muertes miserables, en un claro antecedente de lo que años después sería Horizonte final.

Con unos efectos especiales adelantados a su tiempo, solo afeados por el robot V.I.N.C.E.N.T., que es casi tan horrible como los de Naves misteriosas. Y un buen plantel de actores que a los Forster y Bottoms ya mentados hay que añadir a Anthony Perkins, Ernest Borgnine, Tom McLoughlin (director de Viernes 13, Parte 6 Jason Vive), Maximilian Schell y Roddy McDowall poniendo la voz al robotito.

El abismo negro, The black hole, Disenye, Robert Forster, Gary Nelson, Anthony Perkins

La que fuera la primera película Disney que no está clasificada para todos los públicos acabó pasando algo de puntillas por la taquilla, cosechando unos 35 millones de dólares que acabaron amortizando los 20 millones que acabó costando. Beneficios que, por otro lado, no fueron ni de lejos lo esperado por la productora.

Si algo tiene el film es que es un espectáculo visual que, si quitamos la ausencia de batallas espaciales, está por encima de Star Wars, con estampas que parecen sacadas de un Métal Hurlant, una banda sonora del gran John Barry a la altura de las circunstancias (¡la primera que se grabó en formato digital!), unos efectos/trucajes que a día de hoy han resistido el paso del tiempo como pocos y un final totalmente tripado que deja en bragas al de 2001. No es un manjar para todos los paladares, pero el que le encuentre el punto de cocción, repetirá.

martes, mayo 20, 2014

Bigfoot y los Henderson

Bigfoot y los Henderson, Spielberg, bigfoot, John Lightow

Claro ejemplo de lo que era la factoría Spielberg en los 80. El amigo Steven eran sinónimo de espectáculo, emoción y, of course, buenos sentimientos. Pero algó pasó porque en Bigfoot y los Henderson el tito Esteban no dejó que su nombre apareciera. Ni en los créditos ni en el cartel. Algo debió pasar.

jueves, mayo 15, 2014

Skatetown USA (La fiebre del patín)

Skatetown USA, La fiebre del patín, Patrick Sawayze, Scott Baio, Greg Bradford

Nos encontramos con máximo exponente de la moda de discotecas de patines que inundó los USA entre finales de los 70 y principios de los 80. Skatetown USA, aquí mal llamada La fiebre del patín, huele a farlopa en cada uno de sus fotogramas. Cosa nada extraña porque los que participaron en ella han reconocido que la coca rulaba por el rodaje de mala manera.

martes, mayo 13, 2014

Trabajo sucio

Trabajo sucio, Chevy Chase, Norm MacDonald, Bob Saget

Hace años que en este blog se escribió sobre la figura de Norm MacDonald, ese cómico canadiense más bien desconocido en la piel del toro, pero que en USA y su Canadá natal de vez en cuando hace algún que otro trabajo televisivo o haciendo cameos en films de sus colegas Adam Sandler o Rob Schneider.

jueves, mayo 08, 2014

Waking sleeping beauty

Waking sleeping beauty, Disney, Don Hahn, Tim Burton

Documental que apareció en 2009 que profundiza en una de las épocas más extrañas por las que ha pasado la gran mega corporación Disney, que comprende un periodo de 1984 a 1994. Periodo que empezó cuando Don Bluth se fue de Disney para crear su propio estudio, llevándose a la mitad de animadores.

martes, mayo 06, 2014

Joysticks

Joy sticks 1983, Greydon Clark, Pac-man

A principios de los 80 había dos formas de hacer pasta en el mundo del celuloide sin gastarse demasiado: facturando un slasher o una teen movie. Alguien tuvo la ocurrencia de juntar los dos géneros con Wacko (aunque sí, antes estuvo 13 asesinatos y medio) y las cosa no quedó demasiado bien. Pero tampoco le culparemos porque los otros inventos que mezclaron estos subgéneros (Sábado 14, Pandemoniun desmadre en las aulas, Class reunion de la National Lampoon...) nunca salieron bien parados.