jueves, febrero 28, 2013

Meteor Man

Meteor Man, Robert Townsend

Ya he comentado muchas veces que las películas basadas en superhéroes no comenzaron a producirse a gran escala hasta los éxitos de X-Men y Spiderman. Básicamente porque hasta la fecha los efectos especiales no daban para mucho más que unos cuantos cromas. Con la finalización de los 90 los efectos digitales comenzaron a despuntar y las grandes productoras vieron factible gastarse millones en pelis protagonizadas por tíos embutidos en mallas que iban dando brincos. De las cuales, además, podían sacar muchos más millones con miles de objetos estúpidos a modo de merchandising.

jueves, febrero 21, 2013

Dino Rex

Dino Rex, Whoopie Goldberg

Parece mentira, pero hubo un tiempo que Whoopie Goldberg estaba de moda. Empezó con un papel seriote en El color púrpura de Spielberg, pero pronto se tiró a la comedia con Jumpin' Jack Flash o La ratera. Incluso en una peli estilo dramón con tintes sobrenaturales como Ghost, era el elemento cómico. 
Es precisamente con esta peli, y su consecuente Oscar, que pega el salto definitivo. Luego se marcó un par de pelotazos seguidos con las dos partes de Sister act y Made in America, que, en parte, funcionó por su romance con el pobre de Ted Danson.

martes, febrero 19, 2013

El fin del mundo en 35 milímetros

El fin del mundo en 35 milímetros, Cigarette burns

Que John Carpenter está semi retirado es un hecho. Su filmografía en este nuevo milenio se reduce a la estimable Fantasmas de Marte (2001) y la no tan estimable Encerrada (2010). Entre medio se encargó de dos capítulos de Masters of horror, aquella serie de mediometrajes (ya que su duración no sobrepasaba los 60 minutos por los pelos) capitaneada por el mecenas Mick Garris que, como reza el título, estaba enmarcada en el género de terror y contaba en su filas con directores del renombre de Argento, Dante, Landis, Stuart Gordon, Tobe Hooper o Coscarelli.


Fue precisamente nuestro hombre, Carpenter, el que parió uno de los mejores capítulos (si no el mejor) llamado El fin del mundo en 35 milímetros o, en el mucho más acertado título original, Cigarette burns. 

El fin del mundo en 35 milímetros, Cigarette burns

Un tipo que regenta un cine de reposiciones recibe un encargo de un millonetis que colecciona películas: encontrar una copia de una película llamada Le fine absolue du monde, de la que solamente se tiene constancia de un pase en el festival de Sitges en los 70. Durante su proyección el público asistente se volvió loco y se descuartizaron entre ellos. Nuestro protagonista accede despues de recibir pruebas irrefutables de su existencia y de la promesa de una cuantiosa suma de dinero. Justo la necesaria para pagar la deuda que tiene con su ex suegro por la compra del cine.

El fin del mundo en 35 milímetros, Cigarette burns

Como podemos ver, el argumento puede recordarnos a otro film del director: En la boca del miedo. Aunque en aquella ocasión al bueno de Sam Neill le encargaban buscar un libro, pero su descensos al infierno de la locura son los mismos que les espera al protagonista de Cigarette burns. 

En este caso el protagonista encargado de buscar el film maldito de Hans Backovic es Norman Reedus, que lo recordaremos por las dos pelis de Los elegidos o Blade II. También corren por ahí Udo Kier (Suspiria, La sombra del vampiro y doscientas pelis más) y Chris Gauthier (el gordito de Harper's Island o el Smee de Érase una vez).

El fin del mundo en 35 milímetros, Cigarette burns 

El inicio del film (o mediometraje) es totalmente fascinante. Todo lo que rodea a la película maldita nos produce más interés, sobre todo después que el millonario le muestre al protagonista la prueba definitiva que el film no es una leyenda urbana y existe realmente. Esa prueba no es más que uno de los actores que aparecen en él, el cual, lamentablemente, en la edición del Dvd nos destripan esta sorpresa en la carátula (y en el trailer). Por lo menos en la americana quedaba algo más disimulado con la imagen tan tratada, en cambio, en la patria de Manga, era bastante más descarado.

El fin del mundo en 35 milímetros, Cigarette burns

Los amantes de la sangre y las vísceras se lo pasarán teta en el último tramo, todo un festival gore para los sentidos. Además, la mayoría de ellos a base de casquería, sangre falsa y maniquís, como a la vieja usanza. Hay alguna cosilla digital pero que es tan mínima que si no te lo dicen ni te enteras. Todo ello por obra y gracia del gran Greg Nicotero.


El mayor handicap de Cigarette burns es, a la vez, una de sus muchas cualidades. Y es que nos topamos con un ritmazo que hace que no nos podamos aburrir en ningún momento. Lamentablemente esto viene dado por su corta duración y las muchas cosas que tiene que contar. Sin duda nos encontramos con una historia que merecía un formato de largo, ya que, al final, nos queda una sensación que han finiquitado el último tramo de forma demasiado apresurada. 
Pero eso no es más que un puntillismo. Ya le gustaría a muchos tener un problema de que nos sepa a poco.

 

viernes, febrero 08, 2013

Admiradora secreta

Admiradora secreta, C. Thomas Howell, Lori Loughlin

Esta peli era un clásico en mis tardes veraniegas de finales de los 80, y desde entonces que no la volvía a ver, con lo que apenas recordaba mucho más allá del grueso del argumento. Así que cuando uno se dispone a recuperar, después de más de 20 años, un clásico de la prepubertad piensa: "Malo. Decepción al canto". Y, por una vez y sin servir de precedente, no ha sido el caso.

martes, febrero 05, 2013

Punto límite: cero

Punto límite: cero

Punto límite: cero, o Vanishing point en su idioma original, es un film de culto. Pero no un culto desmesurado como puede tenerlo Blade Runner. Ni siquiera a un nivel más "especial" como el de The Rocky horror picture show. Evidentemente nos encontramos ante un film más modesto en lo que respecta al número de fans, porque no es un film fácil. Aquí no tenemos naves espaciales, personajes deliveradamente freaks y ni siquiera es un film que sea demasiado divertido de ver en compañía.