martes, septiembre 04, 2012

Castillo encantado

Castillo encantado, Haunted castle, Imax
Lo dije en la entrada de Yendo hacia ti (Comin' at Ya!) y lo vuelvo a repetir, todo el rollo que nos venden ahora con las pelis en 3D es una patraña. Y no solamente las que hacen el efecto en post-producción (Furia de Titanes, Alicia en el país de las maravillas), si no también las que se ruedan con cámaras especiales para tal formato, que como mucho te dan una sensación de profundidad.¿El 3D de verdad, el que te da la sensación que un dinosaurio se te tira encima? Sin duda el de Imax.

Castillo encantado, Haunted castle, Imax
Para los que vivan en Barcelona conocerán de sobras el desastre que supone el Imax Port Vell. Un sitio que podía ser una de las visitas obligadas de la ciudad, no solo por su condición de sala de proyecciones en 3D, si no por su ubicación, en pleno puerto junto al Maremagnum. Pero la empresa que lo gestiona lo deja ahí arrinconado, sin apenas darle publicidad. Hace unos años todavía veías algún cartel en el metro, pero desde hace tiempo que ni eso. Y ya ni hablemos de anuncios en tv, que eso ya debe ser prohibitivo.

Después tenemos el no muy buen estado de alguna de las pantallas, que se le nota con algún otro deterioro. A eso hay que sumarle que las entradas son numeradas y las escaleras no están marcadas, con lo que te ves a todo el mundo contando mientras van subiendo para ver en que fila les toca.
Para más inri el otro día, plena época estival que se le supone cuando más afluencia puede tener el sitio, te encontrabas que solamente había un empleado. Sí, un tipo que se encargaba de venderte las entradas en taquilla, para luego romperte la entrada y dedicarse a repartir las gafas para después volverlas a recoger.
Pero no se vayan todavía, que aun hay más. Resulta que en pleno mes de agosto tienen un hermoso cartel que nos indica que tienen el aire acondicionado estropeado. ¿Pero esto que es? Joder, vale que este país va a la deriva, pero de ahí que un sitio de estas características no disponga de aire acondicionado cuando, además, estamos en plena ola de calor, me parece el despiporre.

Castillo encantado, Haunted castle, Imax
Este detalle tampoco llegó a más, porque, por suerte, al estar totalmente dejado de la mano de Dios, apenas seríamos más de 20 personas en una sala con capacidad para ¡más de 400 personas! Con lo que calor tampoco es que pasáramos.
Y no me extraña, cuando te clavan 8 eurazos (7 el día del espectador) para unos documentales que apenas llegan a los 40 minutos es para pensárselo.
Y después de la retahíla de bondades de este modernísimo centro vamos con la peli. Perdón, mediometraje, por la cosa se quedó en menos de 40 minutos.
¿Qué tal el Castillo encantado? Pues una mierda tan inmensa que no cabría en el auditorio.

La historia no tiene ningún misterio. Un músico recibe como herencia un castillo en el cual vivía su madre. Una vez en él descubre que el sitio está habitado por espíritus y el mismísimo demonio, que le ofrece un pacto para convertirse en una leyenda del rock.
Pues eso, la historia de Fausto que mil veces hemos visto.

El mediometraje es una mierda de las guapas. Todo parece un videojuego en primera persona y sobre raíles, donde todo está recreado por ordenador. Pero ojo, que nadie se espere algo estilo Pixar, nada más lejos de la realidad. La calidad de la animación es comparable a alguna intro de algún juego de PlayStation. Pero de la primera, la que salió hace casi 20 años.
¿Alguién dijo texturas? Esa palabra es ciencia ficción en el Castillo encantado. Hay un momento que unos demonios son reducidos a cenizas que más que cenizas son unas bolas que parecen un salvapantallas del Windows 98.

En cuanto al efecto 3D, pues bueno, correcto. Hay momentos la mar de conseguidos, pero otros son borrosos, ya no sé si por culpa de una posible mala proyección o porque la película ya venía con esa tara.

Castillo encantado, Haunted castle, Imax
Pero claro, cuando te miras la fecha de producción es cuando se te caen los huevos al suelo: 2001. ¡Caramba! O sea, que pago 7 euros por 40 minutos de una producción hecha con la tecnología más vanguardista y me colocan un chorto de hace más de una década. Vergonzoso.
Con razón durante la proyección aparecían de vez en cuando alguna mancha en la pantalla; y es que la bobina debía estar más gastada que el tabique nasal de Belén Esteban.

Para el que guste, aquí lo tiene todito en un maravilloso 2D: