miércoles, abril 21, 2010

Diabolik

Diabolik, Mario Bava, John Philip Law, Dino de Laurentiis, Marisa Mell1968 es recordado como uno de los más prolíficos en cuanto a películas que marcaron un antes y un después en el género fantástico. 2001. Una odisea en el espacio, El planeta de los simios, La noche de los muertos vivientes... y ¡Diabolik!

sábado, abril 17, 2010

El torreón

El torreón, the keep, Michael Mann, Gabriel Byrne, Ian MacKellen
Durante la Segunda Guerra Mundial un pelotón nazi llega a un poblado de Romanía. Allí encuentran una fortaleza que usarán como campamento base. Pero rápidamente se darán cuenta que no es una fortaleza normal, sus pasillos están repletos de cruces y su construcción es a la inversa de lo normal, las paredes interiores están construidas con grandes piedras, mientras que las exteriores con pequeñas. No es una fortaleza hecha para protegerse de una amenaza exterior, todo lo contrario, está pensada para evitar que lo que habita en ella pueda salir.
Los soldados se instalarán en ella pese a las advertencias de la gente del lugar.

El torreón, the keep, Michael Mann, Gabriel Byrne, Ian MacKellen
¿Sensación de déjà vu? Efectivamente, los parecidos con la película comentada días atrás, Beowulf, son más que evidentes. Aunque este El torreón, dirigida por Michael Mann en 1983, está basada en una novela de Francis Paul Wilson publicada en el 81 y convirtiéndose en un bestseller. Aunque el propio Mann, que su única razón para meterse en el cine fantástico era para romper con la línea "real" de su anterior film, Ladrón, se encargó de decir que su guión no era excesivamente respetuoso con la obra original.


Si antes comentaba las similitudes argumentales entre El torreón y Beowulf (que estaba basada en un antiguo poema anglosajón) hay un punto de similitud más: la banda sonora.

Mientras que en el film de Lambert era una música trallera, totalmente opuesta a lo que es una banda sonora tradicional (y más para una que podríamos catalogar como de espada y brujería aún siendo muy por los pelos) la de El torreón no se queda atrás con una música puramente electrónica.
Aunque claro, comparar ambas es cuanto menos injusto. La del film de Mann, aún siendo igualmente rompedora para el tipo de film que es y, sobre todo, en la época en la que está ambientada, es de una calidad infinitamente superior. Compuesta por Tangerine Dream, grupo alemán de música electrónica que desde finales de los 60 hasta fecha de hoy siguen lanzando discos. Y ya venían de trabajar con Mann en Ladrón un par de años antes y después siguieron haciendo música para cine en multitud de films (Carga maldita, por ejemplo).
Pese a que el grupo era muy conocido en la escena la banda sonora no apareció editada hasta finales de los 90, aunque de los 16 cortes solamente 3 aparecían en el film.

El torreón, the keep, Michael Mann, Gabriel Byrne, Ian MacKellen
Uno de los aspectos fuertes de El torreón es su cuidado aspecto visual como ya es marca de la casa en su director. Toda la estética de la fortaleza, su interior lleno de niebla y sus juegos de luces puramente videocliperos contrastan con el batiburrillo de ideas que impregnan todo el metraje.
En un principio la película tenía que haber durado en torno de las 3 horas pero se acabó reduciendo en poco más de 90 minutos, más por cuestiones económicas y es que la Paramount dejó de inyectarle cash a la producción cuando llegó a los 6 millones de dólares. Luego la película pasó con más pena que gloria en la taquilla americana apenas recaudando la mitad de su presupuesto.

El torreón, the keep, Michael Mann, Gabriel Byrne, Ian MacKellen
Siguiendo con el aspecto estético, Molasar, la criatura que habita en la fortaleza, fue diseñada por Enki Bilal (claramente inspirado en el golem de Paul Wegener) dibujante yugoslavo de comics muy ligado al formato cinematográfico, ya fuese realizando carteles, diseñando decorados o vestuario y dirigiendo películas. Quizá la más destacada sea Immortel (ad vitam) estrenada en el 2004 con bastante éxito en Francia; mezcla fallida de actores reales y animación 3D, una especie de El quinto elemento versión noir que se basaba en las dos primeras entregas de la trilogía de Nikopol que él mismo había dibujado y guionizado 20 años atrás.

El torreón es un film fallido, que quiere tocar muchos palos y va de aquí para allá sin mucho sentido (seguramente culpa de no haber tenido el dinero suficiente para haber rodado el guión original) que se aguanta por el fenomenal acabado visual, un reparto muy competente (Scott Glenn, Gabriel Byrne, Ian MacKellen,
Jürgen Prochnow) y esa extraña (pero buena) banda sonora de Tangerine Dream.

martes, abril 13, 2010

Beowulf. La leyenda

Beowulf. La leyenda, Christopher Lambert, Rhoma Mitra, Graham Baker

Que la carrera de
Christopher Lambert está más acabada que las maracas de Machín es algo que sabemos todos, pero, aunque no lo parezca, hubo un tiempo en que el tipo prometía y parecía que nos íbamos a encontrar un nuevo Belmondo pero a nivel internacional y con mirada estrábica.

Comenzó muy fuerte con
Greystoke, Subway. En busca de Freddy y, sobre todo, Los inmortales. Luego intentó labrarse una carrera como actor serio y todo comenzó a descarrilar: El siciliano, Conspiración para matar a un cura y hasta se atrevió con la comedia en A mi que me registren.
Como veía que la cosa no acababa de funcionar empalmó proyectos más comerciales: la innecesaria
Los inmortales II. El desafio, Jaque al asesino (una rémora de El silencio de los corderos que él mismo producía) y Fortaleza infernal (que es hasta salvable).
A partir de ahí se pasa a películas de acción que tiene su objetivo la explotación en videoclub y que con suerte se estrenan en cines:
Gunmen, Sin escrúpulos, Los inmortales III. El hechicero, Presa de la secta y la archiconocida Mortal Kombat.

Beowulf. La leyenda, Christopher Lambert, Rhoma Mitra, Graham Baker

No voy a seguir repasando lo que vino después porque no vale la pena pero resumiendo, que
Lambert finalmente ha terminado en una especie de action-actor de películas de serie B, muy lejos de jugar en la primera división (Stallone/Schwarzenegger) o, incluso de la segunda (Van Damme/Seagal -al menos hasta los 90-) y tiene que convivir en la tercera más zetosa junto a Dudikoff o el Seagal del nuevo milenio (especializado a sacar uno o dos telefilms al año de supuesta acción).

Nos trasladamos a verano del 99 ¿y qué nos encontramos?
Christopher Lambert por partida doble.
Por un lado la película buena (cojámoslo con pinzas, please)
Resurrección. Su reencuentro con Mulcahy no era más que un explotation de Seven, con todos los clichés habidos y por haber, donde Lambert producía y escribía el argumento. Pese a todos sus peros el film se podía ver y disfrutar si uno no era excesivamente exigente.
Y luego teníamos la mala,
Beowulf, que en los USA se estrenó directamente en vídeo, basada muy libremente en un poema épico anglosajón.


Beowulf. La leyenda, Christopher Lambert, Rhoma Mitra, Graham Baker
Nos encontrábamos a Lambert, que vaga por un mundo totalmente anacrónico, hasta que se topa con un castillo donde cada noche sus habitantes comienzan a morir a manos de una extraña criatura que vive en las catacumbas. No hace falta decir que Beowulf, el personaje de Lambert, se introducirá en él para dar caza a la bestia.

Muchas cosas negativas se han dicho del film, que si la peor película del año, una de las peores de la historia... Hombre, la película buena no es, ahora bien, en un segundo visionado (cuando ya sabemos lo que nos vamos a encontrar) la cosa cambia y es un producto mucho más disfrutable y, sin lugar a dudas, más divertido.


Beowulf. La leyenda, Christopher Lambert, Rhoma Mitra, Graham Baker
Si no, no se puede entender esa escena al principio del metraje (que es toda una declaración de intenciones) donde un grupo de hombres, que a cada cual lleva unas vestimentas más estrafalarias, están a punto de degollar a una mujer con una navaja de afeitar gigante.


Esos atuendo que comentaba tienen una estética que sólo eran capaces de conseguir los sucedáneos italianos de
Mad Max y 1997: Rescate en N.Y., al igual que parte de la estética del castillo que tiene unas chimeneas industriales que no paran de bramar fuego.

Más cosas malas: nos encontramos una peleas que en estética parece que quieran parecerse a las de
Pacto de lobos si no fuese porque el film de Christophe Gans se estrenó dos años después. Peleas donde no hacemos más que ver a Lambert, perdón, al doble de Christopher Lambert dando volteretas por el aire mientras no paramos de ver los arneses que lo sujetan.Pero sin duda hay dos puntos que siempre aparecen en las críticas de la película: los efectos digitales y la música. Los efectos son, sin temor a exagerar, tercermundistas. Cuando aparece el monstruo lo vemos difuminado, es decir, que le han metido un filtro para distorsionarlo, seguramente porque se darían cuenta que el disfraz les quedó excesivamente ridículo. Pero eso sólo es detalle minúsculo cuando vemos el último combate del film, no se puede explicar con palabras, aunque la imagen de abajo puede darnos una pista.


Beowulf. La leyenda, Christopher Lambert, Rhoma Mitra, Graham Baker
Y la música, ¿qué decir de la música? Pues que ya puestos en hacer una escabechina no se les ocurrió otra cosa que poner música maquinera en una película de "cierto" aspecto medieval. Música electrónica pero de un gusto terrible, ni mi viejo Spectrum 128K era capaz de crear semejantes ruidos al cargar los juegos.

Curiosamente muchas de las personas que participaron en Beowulf están relacionados con la saga de Mortal Kombat, la película, sus secuelas o los telefilms: ya fuese los responsables de la banda sonora, varios de sus productores, los de efectos digitales y, por supuesto, su protagonista.


En cuanto a los actores pues todos muy mal, empezando por
Lambert y su imposible rubio oxigenado o el alemán Götz Otto, que vivía ciertos días de gloria después de aparecer en El mañana nunca muere y que el que vea cine espanyol le pueda sonar de varias películas de Trueba: La niña de tus ojos y El embrujo de Shanghai.

Si acaso destaquemos a un par de féminas (más por cuestiones físicas que no actorales) que no paran de lucir palmito durante todo el metraje.
Rhona Mitra, que venía de ser la Lara Croft publicitaria, y su escote vertiginoso y Layla Roberts
, modelo del canal Playboy, que directamente se pasea totalmente desnuda en la mayoría de sus escenas o, como mucho, lleva algún vestidito transparente que no deja nada para la imaginación.

Beowulf. La leyenda, Christopher Lambert, Rhoma Mitra, Graham Baker
El director de todo estos desvaríos varios es Graham Baker, que venía de dirigir videoclips y en terreno cinematográfico El final de Damien, Alien Nation y que después de este Beowulf (¡oh, sorpresa!) nunca más ha vuelto a ponerse detrás de las cámaras.

Lo sé, después de todo esto puede parecer que la película es un gran bodrio, y sí, lo es, pero no hay que dejarse engañar, porque es un bodrio muy divertido y disfrutable
. Una exageración en mayúsculas en cada uno de sus planos y secuencias, donde siempre sabemos lo que ocurrirá y que antes que Lambert abra la boca para soltar sus intentos de imposibles frases lapidarias sabemos lo que dirá. Sin duda, la película favorita del señor que va dentro del disfraz de Godzilla en la películas de Ishiro Honda.